LOS RITUALES SOCIALES

Revista Latinoamericana de Historia y Ciencias Sociales

lunes, 22 de diciembre de 2014

¿De dónde vienen las brujas?


La respuesta es más impresionante y compleja de lo que podría pensarse, es una historia larga y elaborada 

Pídele a cualquier niño occidental que dibuje una bruja probablemente el resultado será una imagen conocida: muy posiblemente una fea bruja nariguda con un sombrero puntiagudo sobre una escoba o revolviendo un caldero. ¿De dónde salió esta imagen?
La respuesta es más impresionante y compleja de lo que podría pensarse, como descubrí cuando visité una exhibición en el Museo Británico de Londres que explora la iconografía de la brujería, titulada "Brujas y cuerpos malvados".
Las brujas tienen una historia larga y elaborada.
Sus predecesores aparecen en la Biblia, en la historia del rey Saúl que consulta a la así llamada "bruja de Endor". También aparecen en el período clásico en la forma de "estirges", unas temibles criaturas aladas con forma de harpías o lechuzas que se alimentaban de la carne de bebés.
Circe, la hechicera de la mitología griega, era una especie de bruja capaz de transformar a sus enemigos en cerdos. Así era también su sobrina Medea. El mundo antiguo fue, pues, responsable del establecimiento de una serie de figuras retóricas que en los siglos subsiguientes serían asociadas a las brujas.
Sin embargo, no fue hasta comienzos del Renacimiento que nuestra percepción moderna de las brujas se formó realmente. Y un hombre de esa época hizo más que ninguno para definir la forma en que todavía nos imaginamos a las brujas: el pintor y grabador Alberto Durero.

Doble problema

En un par de grabados enormemente influyentes, Durero determinó lo que se convertiría en el estereotipo de la apariencia de una bruja.
Por un lado, como en "Las cuatro brujas" (1497), podía ser joven, atractiva y ágil, capaz de cautivar a los hombres. Por el otro, como en "Bruja montando una cabra al revés" (circa 1500), podía ser vieja y abominable.
Este último grabado mostraba a una vieja bruja desnuda sobre una cabra con cuernos, símbolo del demonio. Tiene ubres caídas por senos, una boca abierta por la que da alaridos e impreca y unas hilachas de cabello que apuntan en la dirección en la que se mueve de forma innatural (un signo de sus poderes mágicos). Incluso blande una escoba. He aquí a la matriarca de las brujas que hoy encontramos en la cultura popular.
Para los historiadores del arte, no obstante, la pregunta clave es de dónde sacaron los artistas del Renacimiento el modelo de esta visión espeluznante. Una teoría es que Durero y sus contemporáneos se inspiraron en la personificación de "Invidia" ("Envidia"), tal como la concibió el artista italiano Andrea Mantegna (1431-1506) en su grabado "La batalla de los dioses marinos".
"La figura de Envidia de Mantegna creó en el Renacimiento la idea de que la bruja era una vieja harpía", explica la artista y escritora Deanna Petherbridge, una de las curadoras de la exhibición del Museo Británico.
"Invidia era macilenta, sus pechos ya no servían para nada, lo que explica por qué sentía envidia de las mujeres y atacaba y se comía a los bebés. Frecuentemente tenía serpientes en la cabeza en lugar de cabello", señala.
Un buen ejemplo de este tipo de bruja puede verse en un grabado italiano extraordinariamente intenso conocido como Lo Stregozzo ("La procesión de la bruja", 1520). En él, una malévola bruja con la boca abierta, el cabello en desorden y ubres secas agarra un caldero humeante y monta un esqueleto monstruoso y fantástico. Su mano derecha enfila hacia la cabeza de un bebé de una pila de infantes a sus pies.
Este grabado se produjo durante la "era dorada" de la imaginería de brujas: los tumultuosos siglos XVI y XVII, cuando los despiadados juicios por brujería convulsionaban a Europa (el punto máximo de la caza de brujas se produjo entre 1550 y 1630).
Como resultado hubo una efusión de símbolos asociados a la brujería brutalmente misóginos, mientras que los artistas aprovechaban la invención de la imprenta para diseminar el material rápida y ampliamente.
"La brujería está ligada a la revolución de la imprenta", explica Petherbridge.
Para el siglo XVIII las brujas ya no eran consideradas una amenaza. En cambio, se las entendía como ideas supersticiosas de campesinos. Pero eso no disuadió a grandes artistas como Goya de pintarlas.
Los "Caprichos", la colección de 80 grabados de Goya desde 1799, emplea brujas, duendes, demonios y monstruos como instrumentos de sátira.
"Goya utiliza la brujería metafóricamente para señalar los males de la sociedad", dice Petherbridge. "Sus dibujos se refieren en realidad a cuestiones sociales: codicia, guerra, la corrupción del clero".

Escoba con vista

Goya no creía literalmente en las brujas, pero sus grabados siguen estando entre las imágenes más potentes que se hayan hecho nunca sobre brujería.
El grabado número 68 de Los Caprichos es especialmente memorable: una bruja marchita le enseña a una más joven y atractiva cómo volar sobre una escoba. Las dos están desnudas y el dibujo seguramente pretendía ser procaz, por el uso del verbo "volar" como un coloquialismo para referirse al orgasmo.
Por la misma época estaba de moda entre artistas que trabajaban en Inglaterra representar escenas teatrales de brujería.
El artista nacido en Suiza Henry Fuseli, por ejemplo, hizo varias versiones del momento en que Macbeth se encuentra por primera vez a las tres brujas en el brezal.
Para entonces, sin embargo, el arte de la brujería estaba en declive. Carecía de la extraña fuerza imaginativa que había insuflado el género en siglos anteriores.
En el siglo XIX los prerrafaelitas y los simbolistas se vieron atraídos por igual a la figura de la bruja, a la que reasignaron el rol de la mujer fatal. Pero podría argumentarse que su siniestra seducción pertenece más al reino de la fantasía sexual que del arte.
La constante a través de la historia del arte de la brujería es la misoginia. Como mujer, ¿cómo hace sentir esto a Petherbridge?
"Al principio, cuando miraban las imágenes, me afectaban mucho porque son muy discriminatorias", dice.
"Pero ya no me espantan; creo que las salvan el exceso, la sátira y la invención. Con frecuencia los artistas se sentían atraídos a estas escenas porque tenían drama. Eran libres de extender sus alas y crear toda clase de imágenes estrafalarias", añade.
"Es verdad que estas escenas representan la demonización de las mujeres. Pero muchas veces están ligadas a una crítica social. Las brujas son los chivos expiatorios en los que se proyecta la maldad de la sociedad".
fuente: La Opinion. California

domingo, 12 de octubre de 2014

XXIX Encuentro Nacional de Mujeres

SALTA



Múltiples voces en el Encuentro Nacional de Mujeres que visibilizan la violencia la opresión contra la mujer

Con voces que llaman a luchar contra el femicidio, por la legalización del aborto, contra la violencia obstétrica, contra la discriminación de género, por los derechos de las mujeres, y que denuncian la feminización de la pobreza, comenzaron los talleres del 29º Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) en Salta con la participación de unas 40.000 mujeres de todo el país.
El ENM se inauguró esta mañana en el Estadio Delmi de la capital salteña donde quedó impresa la voluntad de lucha de este movimiento que este añó alcanzó el mayor número de participantes de su historia, revelando un crecimiento y una confianza en la organización para pelear contra la violencia y por los derechos de las mujeres.

En este sentido, Bety Guevara, docente de Salta e integrante de la comisión organizadora del encuentro, aseguró a Télam que "estamos emocionadas por esta convocatoria después de mucho trabajo y de muchos obstáculos, y sabiendo que esto es posible gracias al carácter democrático, horizontal y participativo del encuentro; queremos que todas las mujeres puedan debatir en los talleres para llegar a conclusiones que aporten a mejoras".

En este marco y frente a la multiplicidad de problemáticas planteadas en los talleres, Guevara resaltó "que la lucha por el derecho a decidir sobre el propio cuerpo de la mujer sigue en pie sobre todo en provincias como Salta donde tenemos una ley sobre sexualidad responsable que fue sancionada en 2004 y aun no fue reglamentada y somos una de las provincias con más víctimas de femicidios".

Guevara se refirió a Rocío Girat, la joven que fue violada por su padre militar, a quien la justicia condenó recientemente a 14 años de prisión, al señalar que "es importante su presencia porque su experiencia puede servir de ejemplo para muchas otras Rocío que no se animan a hablar y que puedan reconocer que es necesario apoyarse en otras organizaciones para romper el silencio y exigir castigo efectivo a todos aquellos violadores y asesinos de mujeres".

Por su parte, Girat expresó a Télam que "vine al encuentro porque siento que la lucha en la calle se escucha más y para encender la chispa de la esperanza de que se puede, si yo pude meter en cana a un milico, entonces todas podemos, y que si abandonas la lucha le das la posibilidad al golpeador, al violador, al asesino para que siga haciendo lo mismo".

A su vez, Manuela Castaneira de Las Rojas, quienes acompañaron a Girat al encuentro, manifestó que "necesitamos que sigan fortaleciéndose mujeres como Rocío, que son un ejemplo de lucha".

Castañeira destacó asimismo la importancia de la "pelea por el aborto legal, que sigue vigente y venimos a discutir esos temas a los talleres y la libertad por Susana, María y Claudia, presas en Jujuy por haber abortado una de ellas y las otras dos por haberla acompañado".

El tema de la violencia obstétrica, que se incluyó este año por primera vez en los talleres del ENM, concitó el interés de muchas participantes, entre ellas de Delia Albisser, de Jardín de América, Misiones, madre de Paula Pisak, una jóven docente que sufrió hace 10 años "mutilaciones durante el parto, que innecesariamente la mandaron a cesárea", dijo la madre.

Denunció el encubrimiento de los responsables en Misiones y aseguró que "a partir de entonces venimos luchando por todas las mujeres que pasan por lo mismo, muchas veces terminan mutiladas como mi hija o con sus bebes muertos y el poder corrupto trata de tapar".

"Pedimos justicia y médicos que atiendan a las madres, que tienen el derecho a un parto humanizado y no ser violentadas", enfatizó, tras añadir que "el año pasado fui al encuentro de mujeres de San Juan con mi dolor de madre ante la impotencia de ver a mi hija que había sido una joven sana y verla así, y tantas otras mujeres víctimas de lo mismo, todas en causas judicializadas".

Al igual que esta mujer, también Fabiana Garrido, otra docente de Salta, participa en el encuentro, en el taller de violencia obstétrica, porque "es una de las formas de violencia contra la mujer más invisibilizada y mas naturalizada que nos atraviesa a todas en el momento en que nos acercamos al parto y a la maternidad".

En este marco, destacó que "voy a los encuentros porque son un espacio de discusión importantísimo, porque creo que ninguna mujer que viene a los encuentros se va igual, porque nos enriquecemos todas, y es el ámbito de la lucha por nuestros derechos".

También Melina Brasero es de Salta, madre, estudiante y trabajadora, y participa en este encuentro "por primera vez por los diferentes temas que se tratan, y más que nada por la situación de los abortos, por eso me intersa el taller de aborto legal".

En cambio Mary Nuñez es de Resistencia Chaco y también llegó al encuentro por primera vez "por la problemática de la mujer, mucha violencia, y ésta es una forma de integrarse y combatir, de organizarse y luchar contra el sistema establecido".

El crecimiento de los Pueblos originarios


LA POBLACION INDIGENA AUMENTO CASI 50 POR CIENTO EN AMERICA LATINA

El crecimiento originario


Son 45 millones de personas y representan el 8,3 por ciento de los habitantes del continente. Hubo un aumento en la tasa demográfica indígena, pero también son más quienes comenzaron a autorreconocerse como tales. En Argentina viven unos 955 mil indígenas.
por Darío Aranda
En una década aumentó un 49,3 por ciento la población indígena en América latina. Son 45 millones de personas y representan el 8,3 por ciento de los habitantes de la región. Tuvieron mejoras en salud, educación y legislación favorable, pero existe una gran brecha entre derechos existentes y el cumplimiento de los mismos. Los datos provienen de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que también hace hincapié en que las actividades extractivas violan los derechos indígenas, provocan conflictos territoriales y remarca como “crucial y prioritaria” la necesidad de que los Estados cumplan con el derecho al “consentimiento libre, previo e informado” que asiste a los pueblos originarios por cualquier acción de gobierno que pudiera afectarlos. “Los Pueblos Indígenas en América Latina. Avances en el último decenio y retos pendientes” es el nombre del informe de 128 páginas de la Cepal. Detalla que en 2010 vivían en América latina 45 millones de personas. La misma Cepal había estimado que en el 2000 la cifra era 30 millones. “Se observa un incremento significativo (49,3 por ciento) en una década”, resalta. Hubo un aumento en la tasa demográfica indígena y también influyó la “autoidentificación” (quienes comenzaron a autorreconocerse).
Los 45 millones de personas están distribuidos en 826 pueblos indígenas. En México viven 17 millones de indígenas, Perú siete millones, Bolivia seis millones y Guatemala 5,8 millones. En Argentina viven al menos 955 mil indígenas (el 2,4 de la población).
En términos porcentuales Bolivia es el país con mayor población indígena (62 por ciento), le siguen Guatemala (41), Perú (24), México (15), Panamá (12), Chile (11), Nicaragua (9), Honduras y Ecuador (7). Los países con menor porcentaje de población originaria son Colombia (3 por ciento), Venezuela (2,7), Costa Rica y Uruguay (2,4), Paraguay (1,8), Brasil (0,5) y El Salvador (0,2).
La Cepal señala que en la última década se han constatado mejoras en su acceso a la salud (atención de nacimientos y mortalidad infantil) y educación (aumento de tasas de asistencia).
En el apartado III detalla la situación territorial. Señala como positivo la “evolución notable” del derecho internacional y tratados de derechos humanos, pero al mismo tiempo remarca la falta de cumplimiento de las normas. “En la última década el auge en la demanda internacional de bienes primarios (minerales, hidrocarburos, soja) se ha traducido en un mayor dinamismo económico en los países de América latina, pero a costa de un número creciente de conflictos ambientales, sociales y étnicos en torno de las industrias extractivas situadas en territorios indígenas”, explica la Cepal y detalla como coincidencia regional: “Los gobiernos han generado incentivos a la industria extractiva”. Precisa las actividades que atentan contra los derechos y la vida indígena: agroindustria, palma aceitera, biocombustibles, ganadería extensiva, hidroeléctricas, hidrocarburos, minería y megaproyectos de infraestructura.
“Es necesario reforzar los procesos de titulación, demarcación y protección de los territorios indígenas que todavía no han sido reconocidos”, destaca. La página 57 detalla un mapa de conflictos, un piso de 200 casos, vinculados en su mayoría a megaminería e hidrocarburos. De Argentina sobresalen casos en Neuquén, Salta, Formosa y las provincias cordilleranas que impulsan la megaminería.
Jorge Nahuel, de la Confederación Mapuche de Neuquén y del Consejo Plurinacional Indígena, explicó que el consentimiento libre, previo e informado es “una exigencia de todos los pueblos originarios de Argentina”, recordó que es un derecho y apuntó a dos sectores: “Poder político y Poder Judicial violan este derecho básico de los pueblos indígenas cada vez que autorizan una empresa extractiva en nuestros territorios”.
El organismo de Naciones Unidas remarca que “los Estados deben respetar y garantizar los derechos de participación y el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) de los pueblos indígena”, vigente en tratados internacionales, normas nacionales, en la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y en sentencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El informe precisa que la “mala nutrición” es uno de los problemas que más afecta a los pueblos indígenas y tiene relación directa con la pérdida de territorios y la contaminación. La recomendación principal que hace va en línea con un reclamo generalizado de los pueblos originarios: “Es primordial garantizar el consentimiento libre, previo e informado (CLPI), especialmente en relación con los proyectos extractivos y de desarrollo, en sus territorios o en áreas cercanas”. Recuerda que el derecho internacional obliga al CLPI.
En la página 27 puntualiza: “El argumento de algunos Estados es que consideran el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) como una amenaza, porque plantean que les da a los pueblos indígenas la posibilidad de vetar políticas, medidas y disposiciones”. Pero la Cepal se contrapone a esa mirada: “Lo que la normativa internacional busca es revertir la historia de marginación y exclusión que han sufrido los pueblos indígenas”.
El informe señala que el 50 por ciento de la población indígena de América latina vive en centros urbanos. Lo vincula a los “desequilibrios territoriales en el acceso a los bienes y servicios de Estados que estimulan la emigración hacia las ciudades” y a la expulsión de los territorios rurales de la mano del extractivismo.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Primer Foro

Convicciones y provocaciones

Convocados por la secretaría que conduce Ricardo Forster, políticos, politólogos e intelectuales analizaron y complejizaron el concepto de pensamiento nacional, la sociedad argentina y su lugar en el mundo.
por Cristian Vitale
Día gris en Resistencia. Un poco fiero. Mejor estar dentro, que bajo los árboles que les ponen un plus de belleza a los lindes descubiertos de la Universidad Nacional del Nordeste. Mejor, sobre todo, porque ahí dentro, al reparo de los techos de su aula magna y al calor humano de una sala repleta, lo que se juega es pensar en nacional, nada menos. Pensar –y nombrar– en las categorías que proponen los foros por una nueva independencia (organizados por la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional) y que, en su versión nordeste, incluye un mosaico de mesas de debate, exposiciones, conciertos musicales, proyección de películas y muestras fotográficas. “El lema Pensar la Argentina entre dos bicentenarios me motiva porque una de las ideas básicas que tenemos en la Universidad es la de pensar. Y no pensar para algo, sino pensar en sí, porque es un producto en sí mismo”, dijo, casi como una introducción ontológica, Aldo Lineras, decano de la Facultad de Humanidades, durante el acto de apertura, que también incluyó a Edgardo Pérez (presidente del Instituto de las Culturas del Chaco), la rectora de la UNNE, Delfina Veiravé; Tom Lupo –hombre de Charata– en el rol de locutor, y el secretario del ente, Ricardo Forster.
Minuto cero de un encuentro que, dicho está, tentó a un mar de oídos con el fin de escuchar y procesar reflexiones, conceptos, ideas, conclusiones y estados de cuestión en eso de pensar en nacional, desde todas las aristas posibles. Por caso, la mesa inaugural que, bajo el tópico La discusión de un nombre: qué decimos o qué pensamos cuando hablamos de pensamiento nacional, hizo confluir al mismo Forster con el escritor Mempo Giardinelli y el sociólogo Eduardo Gruner. Y que generó un caudal de riqueza sin retorno. “La importancia de la inmigración en la Argentina es constitutiva”, introdujo Giardinelli, que centró su exposición en un abordaje histórico de cruces y vaivenes entre razas, orígenes y culturas en la conformación de la idiosincrasia argentina. El escritor desgranó, en retrospectiva, los diferentes estadíos jurídicos, sociales, culturales y económicos por los que pasaron las diferentes inmigraciones que conforman la sociedad argentina, y prendió mecha también.
Incisivo, algo intrépido, y usufructuando el carácter inclusivo y plural del encuentro, Giardinelli llevó a tablas, por caso, el estigma de antipatria en que ha recaído la figura de Domingo Faustino Sarmiento, a causa de sus dichos –y hechos, claro– sobre gauchos e indios, y el inevitable reparo de los historiadores revisionistas al respecto. “Se dice de él que dijo barbaridades y que jamás se le perdonarán expresiones bestiales sobre la sangre de indios y gauchos, y es verdad. Pero yo creo que a Sarmiento hay que repensarlo hoy, desde un pensamiento nacional inclusivo, que permita ver las cosas desde los ángulos más diversos. Me gustaría recordar que fue un hacedor impulsivo, que soñó a la Argentina como un país consolidado y homogéneo, diciendo, es cierto, barbaridades que el revisionismo condena con razón, pero fundando más escuelas que nadie, por ejemplo. No hay que pensarlo en blanco y negro”, sostuvo Mempo, justo el Día del Maestro, y polemista como el prócer desagraviado.
Forster, a su turno, recogió el guante. “No lo podemos excusar a Sarmiento. No podemos excusar a la lengua que construyó una máquina de muerte, pero sí podemos complejizarla, encontrar sus limitaciones históricas, y no cometer un anacronismo simplista”, completó el filósofo, quien reivindicó la importancia de los nombres y las palabras, y volcó tal posición al ente organizador, que depende del Ministerio de Cultura. “Esta secretaría nació con un nombre complejo, urticante, ambiguo, y yo digo que fue un feliz nacimiento para una secretaría que quiere poner todo en discusión. Acá no hay verdades últimas ni reveladas, sí hay una mirada de la sociedad, y hay convicciones. Hay un debate permanente, y un pensar nacional que hoy genera un malestar, una preocupación, una dimensión mítica que no se deja atrapar por la pura racionalización de la política, que es el discurso de los tecnócratas, el de la muerte de las ideologías”, sostuvo Forster.
Gruner, por su parte, aprovechó el mar de oídos para desplegar sus reflexiones sobre “lo nacional” en varios aspectos. “Se me ha pedido que en un breve tiempo defina yo qué es el pensamiento nacional, pero no voy a ser capaz de hacer eso”, a lo sumo voy a intentar una modestísima provocación: supongamos que, de puro juguetón, dijera que Borges es mucho más nacional que Cortázar”, sentenció, medio en chiste, y enfrentó, para justificarlo, cierto carácter “afrancesado” de Rayuela al criollismo de “El Aleph”. “Cuando digo Borges, Cortázar o cualquier otro, no estoy hablando de individuos empíricos, sino de nombres de autor que califican textos ¿no? Esto me sirve para denotar que eso que se llama pensamiento nacional no es sólo materia para la filosofía, sino también para las ficciones de la literatura, la poesía, el arte, etcétera.” El sociólogo, además, encaró un análisis profundo –en la medida de los minutos posibles– sobre la figura del intelectual de izquierda y su relación con el pensamiento nacional. Y encontró en el viejo León Trotsky una buena síntesis para campear la contradicción: “Fue él quien, durante su exilio en México, distinguió entre el nacionalismo ofensivo de los imperios, y el defensivo de las naciones neocoloniales y dependientes (...) no siempre los pensadores de izquierda fueron miopes respecto de lo nacional”.
La mesa final del jueves (que concluyó con la proyección del film A la deriva, del misionero Fernando Pacheco), juntó a la historiadora Patricia Funes, los politólogos Jorge Bernetti y Eduardo Rinesi, y el político radical Leopoldo Moreau, quien, guiado por el tema de la mesa (Tradiciones políticas desde las cuales se pensó y se piensa la Argentina y su lugar en el mundo), le puso un lindo moño a la jornada inicial: “2003 produce una ruptura con el pasado de exclusión, de destrucción del aparato económico y de alta concentración de la riqueza, una ruptura con el neoliberalismo... esto nos debe mover a la reflexión (...) en este sentido estos foros ayudan a enriquecer el proceso democrático, a enriquecer el sistema político generando estos espacios diversos”, sentenció el radical, hacia el final del día inaugural.

domingo, 31 de agosto de 2014

El hambre del mundo- Crónicas


Caparrós, etnógrafo. Sus viajes de casi una década, para una serie de informes de Naciones Unidas, deparan esta crónica monumental sobre la marea de hambrientos del mundo -tan lejana de lo que aquí llamamos hambre. Sergio Chejfec, narrador de su generación y amigo desde los tiempos de la revista Babel, analiza el rompecabezas de su obra.
por Agustín Scarpelli y Martín Libertella
El hambre ha sido, desde siempre, el motor de cambios sociales, progresos técnicos, revoluciones, contrarrevoluciones. Nada influyó más en la historia de la humanidad. Ninguna enfermedad, ninguna guerra mató a más gente. Todavía ninguna plaga es tan letal y, al mismo tiempo, tan evitable. Yo no lo sabía”. Quien así escribe es Martín Caparrós, que acaba de publicar un libro de más de seiscientas páginas sobre el hambre en el mundo. En este trabajo confluyen todas sus facetas: el investigador, el escritor, el viajero, el etnógrafo, el cronista. Ese cruce de disciplinas, ese borramiento de fronteras textuales, no es nuevo para él y podríamos decir incluso que está en el centro mismo de su sistema nervioso. Arrancó como periodista de muy joven y entendió rápidamente que su campo de operaciones era nada menos que el mundo entero. Participó en algunos hitos mediáticos culturales de la vuelta a la democracia, como el programa de radio “Sueños de una noche de Belgrano” y, en televisión, “El monitor argentino”, ambos con su coequiper de entonces, Jorge Dorio, con el que hacían una dupla de enfants terriblesde la modernización aperturista. Fundó también con Dorio la influyente revista literaria Babel. Más adelante le llegó la hora a otro de sus proyectos de largo aliento, el libro La voluntad , en tres tomos, una historia oral de la militancia política argentina en los 70, en colaboración con Eduardo Anguita. En los ultimos años, además, ha sido una de las voces más críticas del kirchnerismo. Desde su blog “Pamplinas”, hasta hace poco absorbido en el diario El País, de España, intervino sobre debates coyunturales, como también lo hizo con su libro Argentinismos , que recoge desde su título lo que considera deformaciones nacionales. Grafómano incansable, nunca dejó que estos proyectos interrumpieran su ficción, que ya supera las tres mil páginas.
Para El hambre , Caparrós recorrió medio mundo, una vez más, para relevar ahora las estructuras de lo que quizá sea el problema clave de nuestra época. A lo largo de sus páginas, se distingue un nosotros de la reflexión (que excluye al hambriento) y un nosotros de la crónica (que a su manera y con inexorable distancia, lo incluye e interpela). Ese es el puente que erige el texto.
El volumen tiene un espíritu de denuncia, de panfleto alarmado. Así, desarma mitos o ideas arraigadas alrededor del tema. Por ejemplo, asegura que el hambre en la región de Sahel, en el centro de Africa, no es estructural. Incluso, comparando los diferentes capítulos, caemos en la cuenta de que el hambre en esos países no es consecuencia directa de la pobreza d recursos en esos países. Como enfatiza el autor, Níger (país ubicado al noreste de Nigeria) tiene, por ejemplo, grandes reservas de uranio, uno de los minerales más codiciados para la producción energética, que son explotadas por una empresa estatal francesa. El canon que pagan por ello es insignificante para el tesoro nacional e imperceptible para la población nigerina. Pero la investigación también desmiente otra creencia demasiado extendida, según la cual los países desarrollados han alcanzado la modernidad sencillamente gracias a que hacen las cosas bien... Son capaces, por ejemplo, de destruir un banco de reserva de granos para hacer a los pueblos más dependientes, a costa del hambre.
Por otra parte, este no es un libro suelto, caído del cielo justo en el interior de la biblioteca Caparrós. En los ultimos dos años viene de publicar Comí , una novela de ecos autobiográficos y hedonistas que gira en torno al placer de la gastronomía, y editó también en España Entre dientes , pequeño tratado gastronómico o de “crónicas comilonas”. Con ambos volvió a sus primeras armas en el periodismo, la crítica de delikatessen en la revistaCuisine et vins, que dirigía Miguel Brasco . Los tres juntos pueden formar, para el propio Caparrós, una especie de “trilogía perversa”.

Contanos cómo surgió este libro.
En 2005 me propusieron hacer un trabajo raro, para el Fondo de Población de Naciones Unidas. Consistía en armar una publicación sobre el estado de la población mundial. Tenía que escribir diez historias de vida de jóvenes en relación a un problema distinto cada año: Inmigración, Cultura, Cambio climático, Educación sexual y reproductiva, y otros más. Me llevó por todo el mundo. Tuvo dos efectos para mí ese laburo. Uno fue terminar de interesarme en una forma global de pensar los problemas. De ahí salió Una luna , que tiene que ver con la inmigración; Contra el cambio , sobre el cambio climático. El otro efecto que tuvo fue el de hacerme notar que detrás de todos esos casos había gente que no comía lo suficiente. Ese es el origen de este libro, que hice por mi cuenta, con independencia de ese ámbito.

Uno de los casos más dramáticos que tomás es el de Níger, en Africa central. ¿Cómo es el encuentro con esa realidad tan extrema?
A Níger fui tres o cuatro veces en los últimos años. Es un lugar que me impresionó por muchas razones. En temas de desnutrición es uno de los lugares más pesados, porque es una desnutrición totalmente regular. Todos los años, cuando llega el mes de agosto, se acaba la cosecha de mijo que han levantado en octubre, y no tienen más. Quedan esos meses que los franceses llaman soudure (la soldadura) y los ingleses hunger gap (brecha de hambre). Es una situación increíble porque se repite todos los años, en un país que por un lado es muy pobre y, por otro, tiene las segundas reservas de uranio, sólo que las explotan chinos y franceses, sin que quede nada en el propio Níger.

¿Cuál es el impacto en el escritor al ver a un semejante inmerso en esa situación límite?
Tiene algo que casi da vergüenza decir; existe una dignidad humana en la pobreza extraordinaria de esa región. No se trata de la miseria del conurbano, donde todo es dramáticamente sucio y miserable. Hablo de una pobreza tan ancestral que se sostiene con un porte distinto. Pero me gusta pensarlo como el encuentro con gente radicalmente diferente, que es uno de los grandes atractivos que tiene hacer este trabajo. Estamos demasiado acostumbrados a encontrarnos con nuestros semejantes más íntimos, y estamos totalmente desacostumbrados a encontrarnos con los distintos. El mundo está organizado para que no tengamos nunca esa experiencia, para que creamos que todo es más o menos como lo conocemos; entonces, basta con que de vez en cuando miremos un documental en la tele como para reafirmar la distancia.

Leyendo El hambre, da la impresión de que, si bien recorriste medio mundo, muchas de esas historias se repiten en su dinámica.
Sí. Lo que traté de hacer es que cada uno de los lugares pusiera de algún modo en escena algunos mecanismos de la desnutrición. Por ejemplo, el caso de Níger, donde la desnutrición parece estructural, hasta el caso de Madagascar, donde el problema es la apropiación de tierras a manos de grandes empresas provenientes de los países más ricos. Eso, pasando por todo un largo recorrido que incluye a la Argentina y las familias que viven de la basura del Ceamse, en José León Suárez, donde lo que quería poner en escena era la idea de la desnutrición en el país de la abundancia de alimentos, es decir, la distribución como razón básica.

¿Pero cuando decís “el hambre en Africa”, estás nombrando el mismo fenómeno que cuando decís “el hambre en Chaco”?
Eso es interesante, porque en general ya no existe la hambruna clásica, esa que veíamos por televisión, la imagen de un chico con el vientre inflado y flaquísimo. O existe en casos de guerra o cataclismo natural. La mayor parte tiene que ver con un proceso mucho más lento y continuado, y por eso mucho más indignante. La idea de no poder alimentarse todos los días, como es necesario. En la India, el país con más desnutrición del mundo, es aún peor porque existe una adaptación de millones de personas a una alimentación insuficiente. Quizá no se mueren pero no terminan de desarrollarse y viven toda una vida en condiciones paupérrimas.

¿Cuando en Argentina se habla de desnutrición, entonces, de qué se está hablando?
En general, se trata de un sector cada vez más afirmado que come cada vez peor. Hay un estudio de la antropóloga Patricia Aguirre que trabajó sobre las dietas de los argentinos en los últimos ochenta años. Encontró que hasta los ‘70 casi toda la población argentina comía la misma proporción de carnes, verduras, hidratos de carbono y demás. Después eso se va diferenciando y se va constituyendo una forma de alimentación de los más pobres que es cada vez más carente de todos los nutrientes necesarios, cada vez más consistente en grasas e hidratos de carbono. Alimentos que llenan y son baratos. Eso confirma que desde los ‘70 la injusticia fue creciendo.

¿A quién puede convenirle que haya 900 millones de hambrientos?
Mirá, es una de las cosas que más me sorprendieron en este trabajo: esa cifra coincide bastante ajustadamente con las personas que le sobran al capitalismo. Lo cual es un error para el propio capitalismo, pensado incluso desde su propia lógica, porque necesitás poder usar todos los recursos que tenés, y el sistema no sabe cómo usar a todas esas personas. Entonces las tiene ahí tiradas, sin rol, sin necesidad. Cualquiera que fuera un poco honesto te diría que a todos les conviene que se mueran, porque no sirven para nada pero complican las cosas. Te asustan un poco porque de tanto en tanto saltan una verja y tratan de meterse en el patio de atrás de tu casa... Y además, de vez en cuando las campañas de prensa, la culpa o el Papa molestan, y entonces les tenés que mandar una bolsa de granos, tratar de que no se te mueran demasiado en directo. Yo no creo que lo hagan a propósito, por el sólo hecho de que no les sirvan. Me parece, más bien, que es un error del sistema, y no saben qué hacer con eso.

Sos un conocido sibarita, amante de la buena comida, incluso trabajaste como crítico gastronómico. ¿No te resultó contradictorio con este libro?
Sí, y todavía no sé bien cómo resolverlo. Es obvio que para que uno se coma un buen salmón de Noruega, con alcaparras que vienen de España y un arrocito blanco de Tailandia (algo sencillo), tiene que ponerse en marcha un mecanismo económico y de mercado que es el mismo mecanismo por el cual millones de personas no comen. Si el arroz ese no se pudiera exportar en los países de origen, Tailandia o Madagascar, costaría probablemente tres veces menos. ¿Qué hacés con eso entonces? No sé. Por otro lado, es cierto que compartimos culpas, pero que esa generalización de las culpas no puede significar la dilución de los que tienen infinita más responsabilidad que uno: aquellos que se llevan miles de toneladas de granos y dejan suelos exhaustos para producir alimentos, o quienes saquean los minerales de un país extranjero y son capaces de inducir un golpe de Estado si no encuentra complicidad de quienes gobiernan esos países pobres.

Al leer este libro pensamos que podía considerarse una versión de “Los condenados de la tierra”, de Franz Fanon. En el prólogo de ese libro, Sartre se pregunta a quién le está hablando Fanon, y responde que sin duda no era a los europeos, sino que estaba llamando a la rebelión a sus compatriotas. ¿A quién le estás hablando vos?
Ojalá... Hacia el final del libro de algún modo discuto eso, porque la gente que sufre esto que yo cuento, no lo va a leer. ¿Quiénes estamos conversando sobre esta cuestión entonces? Lo que trato muy epidérmicamente es el tema de para qué sirve una vanguardia. En algún sentido son aquellos que tratan de pensar por fuera del orden establecido. Pero por otro lado, pensar por fuera del orden establecido te da un poder que es lo que hizo que se jodieran todos los movimientos políticos, desde fines del siglo XIX hasta hoy.

Un fenómeno como el hambre, ¿justifica la violencia política?
“Justificar” es una palabra tramposa, porque ¿quién es el juez? Mi problema con esta cuestión es que en general esta hambre crea más una violencia social que una violencia política. Una violencia desarticulada, sin proyecto, que se agota en sí misma. Si esa violencia fuera portadora de un proyecto que permitiera acabar con el hambre, a mí me parecería sensato.

¿Este trabajo te llevó a releer tu experiencia de los ‘70, que abordaste en los tres tomos de “La voluntad”? Viéndolo en retrospectiva, a partir de “El hambre” nos podríamos preguntar si la violencia política, con todos sus defectos, finalmente no tenía un sentido, truncado por el triunfo del neoliberalismo.
Por supuesto que tenía un sentido, pero tenía también una cantidad tan grande de errores que se desvirtuaba ese sentido. Esto que decíamos acerca de que las vanguardias políticas se creyeran portadoras de toda la verdad y se sintieran autorizadas a cualquier acción en función de eso. Eso produjo desastres por todos lados. Pero abriéndonos del tema de los años ‘70, muchas veces la violencia política tiene sentido. El problema es cómo se articula y en función de qué. Nadie vendría a decir ahora que San Martín tenía que haber ido con una banda de Hare Krishnas tocando las panderetas. Se supone que estamos todos de acuerdo con esa violencia política. No se trata de un valor absoluto.

Hace casi dos años que vivís en Barcelona. ¿Te fuiste por algún tipo de exilio cultural?
No, ¡tengo demasiado respeto para las palabras para decir que se trata de un “exilio”! Primero, me fui porque me parece que de vez en cuando hay que vivir en otros lugares. Descubrí hace unos años que puedo hacer mi trabajo desde cualquier parte del mundo. Aunque, es verdad, también me parecía que el clima en la Argentina estaba innecesariamente caliente. Y , ¡ojo!, a mí me parece bien que haya confrontaciones cuando se están jugando cosas importantes para la estructura de un país. Pero acá todo sigue muy parecido a sí mismo y parece, sin embargo, que vivimos al borde de una revolución. Es un despilfarro de energía. Vale la pena pelear cuando hay algo por lo que estás peleando. Por el contrario, solo vemos grupos de poder que se gritan unos a otros y nos hacen creer que están cambiando algo de la estructura argentina, cuando no está cambiando nada.

Como varios de tu generación, has tenido amigos que en los últimos años piensan muy distinto a como pensás vos la política. ¿Cómo te lo explicás a vos mismo? Pensemos en tus pares, como Dorio, hoy conductor de 678, o Anguita, director del diario Miradas al sur.
No me parece tan raro que uno piense cosas distintas en distintos momentos de su vida. Me puede doler en algún momento si eso me priva de pasar un buen rato con un amigo. ¿Por qué raro determinismo debería uno pensar lo mismo que hace veinte años? Por otro lado, no consigo creerme mucho las discusiones de estos últimos años. Y por eso este libro es un gesto político también frente a esto. Este libro es un modo de decir “hay problemas, como el hambre, que son mucho más pesados y urgentes que tu chicana”.

martes, 5 de agosto de 2014

Entrevista a la viuda de Edward Said


por Patricio Porta
Israel quiere darle una lección a Hamas, pero sólo está castigando a la población palestina. Mariam Cortas de Said (foto) es categórica a la hora de hablar sobre los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza. La reconocida activista y viuda del escritor palestino-estadounidense Edward Said criticó con dureza la indiferencia de Estados Unidos y algunos países árabes frente a la operación Borde Protector llevada adelante por Israel. “El mundo no puede permitir que esto siga ocurriendo. Estoy muy enojada con Estados Unidos por apoyar esta situación, que sólo afecta a civiles y a niños, principalmente. Esto es contrario a cualquier ley, a cualquier país civilizado”, dijo a Página/12. En su cuarta visita a la Argentina será distinguida con el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Tres de Febrero, junto al director de orquesta Daniel Barenboim y a su marido –en un reconocimiento posmortem–. Ambos fueron los creadores de la Orquesta East-Western Divan.
El proyecto que busca acercar a israelíes y palestinos nació gracias a la iniciativa de estos dos amigos en Weimar en 1999, cuando la ciudad alemana ostentaba el título de Capital Europea de la Cultura. Por falta de presupuesto, la orquesta se mudó por un tiempo a Estados Unidos hasta establecerse definitivamente en Sevilla en 2002. “Luego se creó la Fundación Barenboim-Said, que recibió el dinero necesario para continuar con el taller y hacer las giras. Eso nos permitió expresar el mensaje por todo el mundo. Es un proyecto muy exitoso, pero alcanzar nuestro objetivo es difícil. No es nada fácil con lo que pasa constantemente en Medio Oriente”, admitió Cortas de Said.
Libanesa de nacimiento, Cortas de Said conoce muy bien la dinámica de la región y no es optimista ante una posible tregua entre Hamas e Israel. “Es una masacre terrible. El problema es que hay una desproporción enorme entre el ejército israelí, que tiene un equipamiento moderno, y una organización que trata de resistir una ocupación y un bloqueo. Quieren terminar con Hamas, pero no lo van a lograr. Cuando estás en una prisión a cielo abierto sometido a un bloqueo por nueve años no vas a rendirte, porque no tenés nada que perder. Vas a continuar la lucha. Ahora Hamas lanza estos estúpidos cohetes. No creo en las soluciones militares”, sostuvo, y agregó que el modo de terminar con el conflicto es mediante una resistencia pacífica.
En tanto, consideró que la estrategia de “dos Estados para dos pueblos” es inviable y reconoció que, dados los hechos, es más realista pensar en un modelo similar al de la Sudáfrica del posapartheid. “No creo que vaya a existir un Estado palestino. Los hechos lo demuestran. La política de asentamientos en Cisjordania no va a ser revertida. Al final, sólo habrá un único Estado. Eso es lo que parece ahora. La tierra es limitada y está divida en pequeños enclaves. No hay continuidad para un Estado palestino”, afirmó con amargura.
Cortas de Said también destacó la complicidad de Estados Unidos, Arabia Saudita y Egipto con la política belicista de Israel. “Nuestros mayores problemas vienen de países como Arabia Saudita. Tienen dinero e influencia y lo único que les importa es sobrevivir. Ellos juegan con la religión y crean situaciones problemáticas. Los sauditas y los aliados de Estados Unidos van a hacer lo que ellos pacten. Sólo hablan y envían alimentos a la población de Gaza, lo cual es insultante. Egipto, por su parte, está fuera de juego. Con todos los problemas que tiene, no quieren lidiar con lo que pasa en Gaza. Y al hacer eso, están empeorando la situación”, aseguró en relación con el cierre del paso fronterizo de Rafah.
Al mismo tiempo, cuestionó la eficacia de Naciones Unidas para intervenir en el conflicto. “La ONU es una organización muy limitada. Ahora que la han atacado tanto y que la población está alzando su voz, la voz de Naciones Unidas se escucha un poco más fuerte. Pero Estados Unidos no deja que la ONU funcione correctamente. Si algo no le gusta, lo veta. Entonces, la ONU es poco efectiva”, sentenció Cortas de Said. “Por un rato el mundo condenará a Israel y en poco tiempo la gente se olvidará. Luego crearán nueva propaganda. Cuando uno lee los diarios en Estados Unidos nos damos cuenta que la gente está a favor de este ataque”, agregó.
Con su marido compartió el compromiso con la causa palestina. Después de casados, se instalaron en Nueva York, donde comenzaron a trabajar con distintas organizaciones árabes. En 2002, un año antes de su muerte, Edward Said apoyó la creación de una nueva fuerza política capaz de quebrar la hegemonía de Hamas y Al Fatah. “Al Mubadara –Iniciativa Nacional Palestina– fue un partido fundando por Mustafa Bargouthi, quien está aún en Palestina y es miembro del Parlamento. El comenzó con este movimiento. Mi marido y el doctor Abdul-Shafi lo apoyaron en esto. Es un partido progresista y secular que no está afiliado con ninguno de los movimientos existentes. No tiene nada que ver con un movimiento de liberación nacional, es simplemente un partido político que demanda justicia y el fin de la ocupación. Un partido para ayudar a Palestina”, explicó.
Vicepresidenta de la Fundación Barenboim-Said y miembro fundadora del Comité Americano-Arabe contra la Discriminación (ADC), Cortas de Said reivindica la obra de su marido, especialmente su libro Orientalismo, en el que trabaja la mirada sobre Oriente desde del mundo occidental. “El orientalismo ha adoptado una forma diferente. Ahora existe la islamofobia. Se describe a los musulmanes de modo denigrante. Se crea una cierta imagen de Oriente y los orientales comienzan a creérsela y a incorporarla. El enfrentamiento actual entre sunnitas y chiítas es una forma de orientalismo. La religión es siempre una carga en todas partes del mundo. Si se quiere construir una nación no se puede privilegiar a un grupo por sobre el resto. Las naciones –concluyó– no deberían basarse en la religión.”

lunes, 26 de mayo de 2014

DALE UNA OPORTUNIDAD A LA PAZ: Diálogo entre judíos, cristianos y musulmanes

Papa Francisco insta al diálogo entre judíos, cristianos y musulmanes

Lo hizo desde Jerusalén durante la última jornada de su visita en Tierra Santa.

 El papa Francisco deja una nota en el muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado del judaísmo.
El papa Francisco instó este lunes a judíos, cristianos y musulmanes a dialogar tras visitar lugares emblemáticos para las tres religiones monoteístas: cristiana, judía y musulmana y condenar el Holocausto nazi.En una jornada intensa y cargada de gestos simbólicos, el papa argentino visitó la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar sagrado del islam y el Muro de las Lamentaciones, uno de los más sagrados del judaísmo.
Ante el gran muftí de Jerusalén que lo recibió en la mezquita, Francisco invitó a cristianos, musulmanes y judíos a ser "agentes de paz y justicia".
Se dirigió a las personas y comunidades "que se reconocen en Abraham", es decir en las tres religiones monoteístas. "Mi peregrinación no sería completa si no incluyera también el encuentro con las personas y las comunidades que viven en esta tierra y por eso me alegro de poder estar con ustedes, amigos musulmanes", dijo el papa al líder religioso musulmán, Mohamed Hussein.
"Respetémonos y amémonos los unos a los otros como hermanos y hermanas", concluyó el papa en la tercera y última jornada de su visita a Tierra Santa (Lea también: Visita del papa Francisco a Tierra Santa). 
Luego recorrió un kilómetro para recogerse en silencio varios minutos ante el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, uno de los sitios sagrados del judaísmo. El papa apoyó la mano sobre el Muro y dejó un mensaje entre las piedras, como es tradición entre los judíos. Francisco fue recibido en ese lugar sagrado por el gran rabino.
Homenaje a las víctimas del Holocausto
Como sus predecesores Juan Pablo II (2000) y Benedicto XVI (2009), Francisco metió un sobre entre las piedras del Muro, vestigio del Segundo Templo de Jerusalén.
El sobre contenía el Padre Nuestro en español, según reveló el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi. La cargada agenda de Francisco incluyó una visita al cementerio nacional de Israel, donde depositó una corona de flores en la tumba del fundador del sionismo, Theodor Herzl, un homenaje que ningún papa había hecho hasta ahora y que irritó a los palestinos.
Fuera de programa, el papa visitó también el monumento en honor de las víctimas civiles de atentados en Israel. Un gesto que realizó a petición del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y que equilibra otro gesto a sorpresa del domingo: tocar con su propia mano el muro de la "vergüenza" que separa Israel de los territorios palestinos.
En todos los rituales, Francisco ha estado acompañado por dos amigos y compatriotas argentinos, el rabino Abraham Skorka y el profesor musulmán Omar Abboud.
El papa visitó el memorial de Yad Vashem que recuerda a los seis millones de víctimas del Holocausto perpetrado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. "Señor, Dios nuestro, sálvanos de esta monstruosidad", dijo tras lo cual besó la mano de seis supervivientes del horror nazi.
Con el ritmo de una oración, rodeado por las enormes piedras del imponente monumento, el papa condenó la "inconmensurable" tragedia del holocausto.
El jefe de la iglesia católica abogó ante las autoridades israelíes por un libre acceso a los Lugares Santos, abordando uno de los temas de fricción entre el Vaticano e Israel.
Pese a las formalidades y cortesías con el pontífice, las autoridades israelíes aprobaron este lunes la controvertida construcción de 50 nuevas viviendas en un asentamiento cercano a Belén.Una respuesta indirecta a la denuncia la víspera del líder palestino Abas ante el jefe de la iglesia católica contra la operación para "cambiar la identidad y el carácter" de Jerusalén Este.
Por otro lado, la Ciudad Vieja de Jerusalén, que contiene monumentos santos para las tres grandes religiones, se encuentra en la parte que las Naciones Unidas no reconocen dentro de los límites de Israel. La visita papal concluirá con una misa en el Cenáculo, donde según la tradición cristiana se llevó a cabo la Última Cena de Jesús con los apóstoles, lugar que alberga también la tumba del rey David, considerada sagrada por los judíos.
Francisco, que pronunció 14 discursos y homilías en tres días, evitó en general improvisar en ellos como es su costumbre. +
El primer papa latinoamericano, conocido por sus gestos y propuestas novedosas, regresa a Roma con la promesa del presidente israelí Shimon Peres y el líder palestino Mahmud Abas de reunirse -probablemente el 6 de junio- para orar por la paz en Oriente Próximo bajo la Cúpula de San Pedro.
Una audaz iniciativa del papa argentino para reactivar las negociaciones entre israelíes y palestinos, en punto muerto desde el fracaso de abril de una mediación estadounidense. "La paz es cuestión de fantasía e inspiración. Tú tienes estos dos elementos. Gracias por esto", le confesó Peres al papa durante el encuentro privado en el palacio presidencia.
AFP

miércoles, 7 de mayo de 2014

PEUMAN WECHE

 
Entrevista. Miguel Castillo. Director de Peuman Weche. 
 
Miguel Castillo conduce el grupo de jóvenes que motorizan la radio comunitaria. Tiene 30 años, y comenzó a soñar con esta posibilidad cuando cursaba el secundario.

–¿Cuándo empezó a pensar en una radio? Seguramente fue anterior al proyecto de instalar esta FM y llevarla adelante.
–Desde chico quise ser operador, trabajar técnicamente con la radio. Me entusiasmaba la posibilidad de andar entre aparatos. Pero luego se superpuso mi afición por la técnica con la conciencia de la necesidad de comunicación de mi comunidad, y terminé haciendo hasta el curso de locución. Por eso insistí con el proyecto, que se concretó ahora, con la nueva ley de radiodifusión, pero que veníamos empujando desde el 2006.
–En otros sitios de la Patagonia las radios pasan mensajes de los pobladores de sitios aislados como servicio de comunicación. ¿Ustedes harán algo semejante?
–Para nosotros, eso es necesario, ya que el único teléfono disponible muchas veces no funciona. Los inviernos son muy duros, y si hay una emergencia, algún enfermo grave, con suerte algún auto particular lo puede llevar, porque en el puesto sanitario de la comunidad hay dos enfermeros y para ver un médico tenemos que ir a El Huecú. Hay puntos que no se pueden pasar. La radio va a servir para saltar esas distancias y que sepan si tenemos una urgencia, porque nuestra radio alcanza unos 80 kilómetros.
–¿Servirá también para mejorar la vida en Colipilli, y que los jóvenes encuentren razones para quedarse?
–Ahora, muchos jóvenes se van a estudiar a Chos Malal, Zapala o El Huecú. Y, una gran parte de ellos, después, no quiere volver. Con la radio podemos juntar las ideas de todos, organizarnos, tal vez poner en marcha cooperativas que generen trabajo; porque muchos de los que se van es para buscar trabajo en otros sitios. Creo que la comunicación entre nosotros, que podamos compartir opiniones y que todos se enteren, puede servir para crear nuevas oportunidades. La radio sirve para muchas cosas, como pasar música o noticias, pero sobre todo sirve para que nos comuniquemos entre todos y para que, cuando sea necesario, escuchen lo que tenemos que decir. Cuando uno no tiene voz propia es difícil que lo oigan.
–El lonco Pedro Huayquillan dijo que también serviría para fortalecer las tradiciones del pueblo mapuche y conservar y difundir su identidad...
–Para nosotros, esto que se puede hacer con la radio es muy importante. Se nos ha negado durante muchos años y compartir la cultura que traen nuestros mayores, hacerla conocer a toda la comunidad, que sea de todos, es una parte importante de la radio.
–¿Tienen pensado los porcentajes de programación en lengua mapuche y castellano?
–Allí tenemos un problema. La mayoría de los jóvenes no habla bien la lengua mapuche. Nuestros padres se sentían avergonzados de hablarla y no nos dieron muchas posibilidades de aprenderla. Eso es un resultado de lo que fue la llamada “Campaña del Desierto”. Daba vergüenza ser mapuche, y entonces acá estamos. La radio puede ser una posibilidad de que la lengua sea más hablada y más oída. Que las palabras de los mayores enseñen a los jóvenes. Entre otras cosas tenemos que recuperar la lengua.
–Como resultado de esa Campaña del Desierto, los mapuches no sólo perdieron la lengua, también perdieron los apellidos. Algunos historiadores dicen que se los robaron cuando los varones en condiciones de trabajar fueron repartidos por las estancias, y quedaron como ganado, marcados con el apellido del dueño. Castillo no sería su apellido original.
–No, no lo era, de eso estoy seguro, pero ni conversando con mi abuelo hemos podido saber cuál era el nombre original. Hubo demasiados desplazamientos y persecuciones, aparte de la vergüenza que sentían muchos de llevar nombre mapuche, con lo que no se ponía muchas ganas en recordar cuál había sido el original, el principio. Después no nos podemos olvidar que durante muchos años estuvo prohibido hablar en mapuche en las escuelas. Las maestras no dejaban. Y eso hizo mucho mal, porque si no dejan será por algo, y termina dando vergüenza, como si el mapuche fuera menos que otros. Entonces, la gente no habla y no se comparte. Si no se comparte, la cultura se pierde. Y con ella se pierde también la lengua.
–Cuando comenzó a empujar para tener una radio en Colipilli, ¿los mayores apoyaron desde el principio o fue difícil convencerlos?
–Desde el principio entendieron para qué iba a servir y me apoyaron en todo momento. Había muchas cosas para hacer, como por ejemplo tener todo el papeleo en orden para presentar el proyecto. No siempre está todo al día, y ellos pusieron todo para que pudiéramos salir adelante. En esto no hay diferencia entre jóvenes y mayores, todos empujamos juntos, porque nos juntamos y lo hablamos. La radio es de la comunidad, es de todos.
–La idea de ustedes es tener una programación variada, que combine información con entretenimiento. ¿Cuántas horas diarias estarán en el aire?
–La radio tiene que hacer compañía, tiene que estar el mayor tiempo posible. Ahora empezamos a las 8 de la mañana y estamos hasta las 9 de la noche. Pero esperamos que, en muy poco tiempo, vamos a tener todo en condiciones para que la radio esté en el aire las 24 horas del día. Esto también tiene que ver con el intercambio de programas con radios como la nuestra, por ejemplo la de El Huecú, y otras, no sólo de Neuquén sino también de todo el país, a las que les pasaremos programas hechos por nosotros. Es la manera de intercambiar, de conocernos y de apoyarnos.
–¿Con qué personal cuenta hoy la radio?
–En este momento somos cinco los que la estamos llevando las tareas adelante.
–¿También jóvenes?
–Yo soy el más viejo, y tengo treinta años; hay de veinte también en el grupo. Pero no solo es apoyar y trabajar, también está la formación. Para hacer mejor radio, todos se van formando, haciendo cursos, porque hay que avanzar. Hoy tenemos una FM, pero quizás más adelante tengamos un canal de televisión propio, abierto, para toda la comunidad. ¡Quién sabe! Cuando empezamos a plantearnos la radio parecía un sueño muy lejano, muy difícil, pero aquí estamos.

sábado, 29 de marzo de 2014

JORNADAS DE FOTOGRAFÍA

 

Más allá de la “pornografía humanitaria”

La imagen es una herramienta potentísima para trasladar mensajes

Sobre su papel a la hora de contar los conflictos o potenciar la cooperación y la ayuda al desarrollo se debate estos días en las I Jornadas de Fotografía Social en Barcelona organizadas por la Fundación Vicente Ferrer


por Pablo Linde- Barcelona

Hubo un tiempo en el que se hacía “pornografía humanitaria”. Los lastimeros niños desnutridos rodeados de moscas esperando ayuda son el mejor ejemplo. Eran las primeras campañas de las ONG, que consideraban esta táctica la mejor para tocar la fibra de sus potenciales donantes. Este tiempo se ha superado, según explica Josep Giralt, responsable de comunicación de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) y de la expresión arriba entrecomillada. El proceso de transformación ha sido lento, desde principios de los noventa, gracias a un cambio en la sensibilidad de los ciudadanos y a “una gran autocrítica” por parte de las organizaciones. Pero la imagen sigue siendo una herramienta potentísima para trasladar mensajes. Es lo que se está debatiendo desde el pasado martes en Barcelona en las I Jornadas de Fotografía Social organizadas por la FVF y el Institut D'Estudis Fotogràfics de Catalunya.
Hoy no se busca dar lástima. Lo que se pretende es contar realidades. Y no siempre las más tristes y miserables. Al otro lado del objetivo hay personas y, por muy obvio que parezca, actuar con esta premisa sirve de salvaguarda para un resultado digno y profesional. Lo explicó el fotógrafo argentino Pablo Tosco, que trabaja para Oxfam Intermón desde hace seis años: “Necesitamos empatizar para que el otro te legitime a retratarlo. No se obtiene lo que las personas llevan dentro en un instante, es imprescindible dedicar tiempo”.
Paciencia. Un término que parece anticuado y casi incompatible con la avalancha de información cibernética que muchas veces premia al más rápido antes que al mejor. La ha cultivado como pocas Jane Evelyn, 66 años, más de 40 con una cámara, a quien le crispa la simple mención de Internet y la idea de que sus imágenes pululen por la red sin control. Ella, que ha dedicado una década a retratar mujeres en prisiones; ella, que se pasó ocho años viviendo con prostitutas para mostrar su realidad, asegura que alcanzar la intimidad con los fotografiados es fundamental para que la instantánea sea sincera y poderosa. Evelyn, cuyo trabajo sirvió para desterrar algunas prácticas abusivas de las penitenciarías norteamericanas, es muy escéptica cuando se le pregunta si se puede cambiar el mundo con la imagen. “Me conformo con que la gente sea consciente de lo que pasa, de mostrárselo de una manera en la que no lo verían”. Y pone el ejemplo de uno de los proyectos que más le ha marcado: los últimos meses de vida de Jean-Louis, uno de los primeros europeos que, a finales de los ochenta, le pusieron cara al sida, una enfermedad por entonces temible, tabú y muy desconocida. Vivió con él durante semanas para contar que era “una persona”, que la gente con sida “existía y podría ser cualquiera”.
Y un concepto tan abstracto y hermoso como la empatía hay que respaldarlo con algo tan concreto y desagradable como la burocracia. Juan Carlos Tomasi, fotógrafo de Médicos sin Fronteras, testigo de un sinfín de conflictos en cada rincón del mundo en el último cuarto de siglo, esgrimía unos papeles en la mano derecha: “Sin esto no hacemos nada”. Eran formularios de autorización que usa siempre que retrata a personas con estigmas sociales (enfermedades, víctimas de maltratos o explotación…).
La premisa es que el anonimato y la dignidad no valen menos en unos continentes que en otros. Y que la indignidad no vende más que la riqueza cultural, según contó Juan Alonso, documentalista de la Fundación Vicente Ferrer, quien cree que mostrar la cotidianidad de aquellos a quienes se pretende ayudar debe de ser la aspiración de cualquier organización. Giralt, en esta línea, se mostró autocrítico con el imaginario que se creó con respecto a los países en desarrollo. “Ahora nos planteamos el porqué de cada foto, debatimos hasta la saciedad cuál es la más adecuada, hemos superado el paternalismo y el eurocentrismo a la hora de mostrar lo que sucede en el mundo, pero es un proceso diario que continúa. Todavía queda quien hace espectáculo y busca audiencia con el sufrimiento de los demás, como el programa de Toñi Moreno de Televisión Española”, reflexiona.
Las catástrofes, los sucesos, son el caldo de cultivo perfecto para caer en estas prácticas, incluso para profesionales que están concienciados de que deben predicar con el ejemplo contrario. Es el ejemplo de los miembros de Groundpress, un colectivo de fotoperiodistas centrados en temáticas sociales. Ocurrió con las revueltas mineras de 2012, como explicó Arianna Giménez, una de sus integrantes: “Fuimos dos de nosotros a pasar unas semanas con los mineros y cuando volvimos a seleccionar el material nos dimos cuenta de que sólo teníamos neumáticos ardiendo. Existían y había que mostrarlos, pero dábamos la sensación de que un minero es una persona que se dedica a montar barricadas y a tirar piedras, sin fijarnos en el conflicto que hay detrás de eso y contribuyendo al cliché”. Como su objetivo era justamente huir de él, volvieron a pasar un mes con los mineros para buscar otros ángulos.
La mayoría de los participantes en las jornadas coincidieron en autoaplicarse una frase de Ryszard Kapuscinski: “Para ser buen periodista hay que ser buena persona”. Publicar imágenes sin implicarse, sin tomar partido, incluso, les resulta casi imposible. Esto lo lleva al extremo el rumano Mugur Varzariu, para quien la cámara es una mera herramienta de cambio, como podría usar otra, como la política. Con 44 años, solo lleva cuatro dedicado a la fotografía y, tras algunas incursiones a realidades lejanas a su país, se dio cuenta que no tenía que salir de sus fronteras para encontrar injusticias en las que mojarse. Es un abanderado de la defensa de las comunidades gitanas, un colectivo maltratado y discriminado en muchos lugares de Rumanía. Al contrario que Jane Evelyn, se muestra convencido de que puede cambiar cosas. Y presume de ello: “Soy el enemigo público número uno de los políticos en muchas ciudades de mi país. Gracias a mis fotos he conseguido movilizar a gente y ONG que no estaban haciendo nada para evitar desahucios y mejorar la vida de muchas personas. Yo, una sola persona”.
Dar voz a quien no la tiene, ésa es la idea con la que coincidieron la mayoría de los ponentes. Los cambios y mejoras, si llegan, lo harán después. Primero hay que hacer visibles los problemas.